Septiembre de 2006 comienza mi andadura en Groningen, ciudad holandesa situada al norte del país. Antes de ir allí no sabía casi nada de este sitio, solo que estaba en Holanda y que iba a pasar allí los siguientes seis meses de mi vida.
Las primeras impresionas a la llegada no fueron nada positivas, ya que la residencia no estaba muy bien cuidada, las habitaciones no eran muy grandes y mi inglés era…0.
Cuando ya me dieron la llave y subí a mi “suite” de dos metros cuadrados por dos metros conocí a la que en la larga sería mi vecina. Antes de entrar, me hizo un par de preguntas que pude sortear, tales como ¿cómo te llamas?, ¿de donde eres?, pero la tercera fue la que no, por tanto cogí mis maletas y entré en mi habitación esperando que al salir de nuevo no estuviera allí todavía.
Tras varios días conociendo la ciudad y buscando algo tan fundamental como es unabicicleta, llegó e primer día de ‘semana de introducción’ en la que todos los miembros de la clase nos fuimos conociendo realizando diferentes actividades, visita turística, juegos, comida en el campo, etc. De esta manera las 20 personas de países diferentes nos fuimos conociendo antes de comenzar el curso en sí.
COMIENZO DEL CURSO Y FASES
El curso que realicé poco tenía que ver con la faceta periodística que había visto hasta el momento, ya que estaba más vinculada a la publicidad. El curso se llamaba ‘Comunication campaign’ y la misión de todas las asignaturas era proponer un plan de comunicación para la AIESEC, asociación que se ocupaba de fomentar los estudios y estancias en el países árabes
La primera cosa que ya me sorprendió fue su modo de trabajo la Universidad, modo al que nosotros llamamos hoy plan Bolonia, donde había muy pocas clases y sí muchas tutorías y reuniones de trabajo. Íbamos a clase dos días en semana como mucho, pero después teníamos quedadas con el grupo de trabajo de forma constante.
Así, la primera parte del curso se basada en el análisis e investigación de nuestro público objetivo, cosa que no sabía ni lo que era hasta ese momento. Por ellos teníamos asignaturas que nos enseñaban con realizar una investigación del mercado y, más en concreto de nuestro público.
El siguiente era pensar una estrategia a seguir sobre la que después basaríamos todas nuestras propuestas. Lo que hoy llamaos eje e comunicación. La principal barrera que me encontré aquí y en todas las asignaturas en general fue la del idioma. Y es que los españoles nos vamos de Erasmus con el fin de aprender la lengua, mientras que los del reto de Europa ya lo dominan a la perfección y sus objetivos son bien diferentes.
Nuestro eje de comunicación, que de forma sorprendente lo pensé yo, fue Live it! (vívelo). Y a partir de este momento comenzamos a desarrollar propuestas puntuales tales como flyers, merchandisig, revistas etc.
PROPUESTA AL CLIENTE Y VEREDICTO FINAL
La última parte del trabajo fue presentación y veredicto por parte del cliente.
Cada grupo de 4 presentamos nuestras propuestas y el cliente decidió cuál se iban a poner en marcha. La nuestra no fue la escogida, quedamos en segundo lugar, pero la experiencia me hizo ver que el Periodismo se podía aplicar a otros campos que, quizás me llenaban y me gustaban más que lo que había hecho hasta el momento.





